Cultivó
una triple y ascética sobriedad: no ambicionó riquezas, no ambicionó la
fama, no ambicionó el poder.
Gozó de la cultura como de un regalo de los dioses. Y
esperó, con vigilante
optimismo y la serenidad de un viejo libertario, los
primeros signos de una inevitable aurora de los hombres libres.
/AP
Ulises, que nos dejó en enero de este año 2005, fue maestro querido de
todos los biofísicos uruguayos.
El siguiente autorretrato, fue
colgado por Ulises bajo seudónimo
en la Ventana (cartelera cultural del Depto. de Biofísica de la Facultad
de Medicina) en 1989.
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